Gané 200€ en un Fin de Semana Vendiendo Cosas que Tenía en Casa
Abrí el cajón de mi mesita de noche y encontré tres móviles viejos, dos cargadores que no sabía ni de qué eran y un par de auriculares que llevaban ahí desde quién sabe cuándo. En ese momento pensé: “esto es dinero muerto”. Y tenía razón.
Lo que vino después fue un experimento improvisado un viernes por la tarde que terminó convirtiéndose en 200€ antes del domingo por la noche. No vendí nada raro, no tuve ningún contacto especial, no usé ninguna plataforma de pago. Solo fotos, descripciones honestas y algo de paciencia.
Te cuento exactamente cómo lo hice.
El Momento en que Me Di Cuenta de que Vivía Rodeado de Dinero
Llevaba semanas mirando mi cuenta bancaria con cara de pocos amigos. No era una crisis, pero sí esa sensación incómoda de que el dinero se escapa sin que sepas muy bien por dónde.
Un viernes por la tarde, mientras buscaba un cargador para el iPad, me puse a rebuscar en los cajones de casa. Lo que encontré me dejó bastante sorprendido.
Dos móviles que habían quedado obsoletos cuando los cambié, una cámara compacta que ya no usaba porque todo lo hago con el teléfono, ropa deportiva que compré con entusiasmo y que nunca llegué a estrenar del todo, libros que había leído y que jamás volvería a abrir, y una freidora de aire que me habían regalado pero que ya tenía una igual.
Todo eso llevaba meses ocupando espacio. Espacio físico en casa, y espacio mental porque de alguna manera siempre tienes en mente que “eso está ahí” sin hacer nada.
Decidí que el fin de semana lo dedicaría a deshacerme de todo eso. Sin grandes expectativas. Solo con ganas de hacer limpieza.
Antes de Publicar Nada, Hice Esto
El error que comete casi todo el mundo cuando quiere vender cosas de segunda mano es publicar con prisas, con fotos malas y sin pensar en el comprador.
Yo he comprado bastante por Wallapop y por Milanuncios, y sé perfectamente qué anuncios me inspiran confianza y cuáles me dan pereza hasta de mirar. Así que antes de publicar nada, me senté a pensar como comprador.
Lo primero fue limpiar todo. Parece una tontería, pero un producto limpio fotografía diez veces mejor y da una impresión completamente distinta. El móvil viejo lo limpié con un paño de microfibra hasta que quedó como nuevo. La ropa la doblé bien. Los libros los ordené y les quité el polvo.
Luego, las fotos. Nada de flashes ni de fondos caóticos. Coloqué cada cosa sobre una superficie neutra, cerca de una ventana con luz natural, y saqué varias fotos desde distintos ángulos. Para los móviles, hice fotos de la pantalla encendida para demostrar que funcionaban.
Por último, las descripciones. Fui honesto pero estratégico. Si algo tenía un pequeño arañazo, lo mencionaba, pero también explicaba por qué el producto seguía siendo perfectamente funcional. La honestidad genera confianza, y la confianza acelera las ventas.
Las Plataformas que Usé y Por Qué
No me compliqué demasiado. Usé principalmente Wallapop porque es la plataforma que más tráfico tiene en España para este tipo de ventas, y Vinted para la ropa, que tiene una comunidad muy activa y compradores que realmente buscan prendas de segunda mano.
En Wallapop el proceso es rapidísimo. Subes las fotos desde el móvil, escribes el título y la descripción, pones el precio y listo. En menos de diez minutos puedes tener cinco anuncios publicados y activos.
Con Vinted tardé un poco más porque la plataforma te pide más información sobre la talla, el estado y la marca. Pero ese esfuerzo extra se traduce en compradores más decididos porque ya llegan con información detallada.
También publiqué un par de cosas en grupos de Facebook de segunda mano de mi ciudad. Reconozco que tenía mis dudas sobre si seguía funcionando, pero me llevé una sorpresa. La freidora de aire la vendí a través de un grupo local en menos de dos horas.
Cómo Fijé los Precios Sin Equivocarme
El precio es donde mucha gente pierde ventas o pierde dinero. O piden demasiado y nadie compra, o piden tan poco que malvenden algo que valía más.
Mi estrategia fue sencilla: busqué en Wallapop productos similares al mío, miré los que tenían el sello de “vendido” (eso indica el precio al que realmente se cerró la venta, no solo al que alguien pide) y me puse en una franja ligeramente por debajo de la media.
Para el móvil más antiguo, vi que modelos similares en buen estado estaban entre 80€ y 110€. Lo puse a 95€ con descripción detallada y fotos muy cuidadas. Se vendió en menos de cuatro horas.
La cámara compacta me generó más dudas porque era un modelo de hace varios años. Busqué opiniones, vi foros de fotografía y entendí que aún tiene valor para quien empieza en fotografía y no quiere gastar mucho. La puse a 45€. Hubo dos personas interesadas el mismo día.
La ropa en Vinted la puse entre 8€ y 15€ por prenda, según el estado y la marca. No era ropa de lujo, pero era de buena calidad y estaba casi sin usar. Vendí cuatro prendas durante el fin de semana.
La freidora, que costaba nueva unos 80€, la puse a 35€ porque quería que saliera rápido. Y salió.
Los Mensajes, las Negociaciones y los que Intentan Regatear
Voy a ser sincero contigo: vender por segunda mano tiene su parte divertida y su parte que requiere paciencia.
La parte divertida es ver cómo llegan mensajes en cuestión de minutos. La app del móvil no para de dar notificaciones y hay algo muy satisfactorio en eso.
La parte que requiere paciencia son los negociadores agresivos. Hubo alguien que me ofreció 30€ por el móvil que yo tenía a 95€. Treinta euros. Sin más explicación. Le respondí con amabilidad que el precio era firme y que si le parecía excesivo podía buscar alternativas. Nunca más supe de él, pero tampoco lo necesitaba.
Con la cámara sí acepté bajar un poco. La persona me explicó que tenía un presupuesto ajustado, me preguntó si podía dejarla en 40€, y como el trato fue educado y directo, dije que sí. No perdía mucho y ganaba cerrar la venta ese mismo día.
Mi regla fue esta: si el regateo viene acompañado de buena actitud y un argumento razonable, nego. Si alguien simplemente pone un número ridículo sin más, ignoro o mantengo el precio.
El Momento de la Entrega y Cómo lo Gestioné
Con Vinted no hay que preocuparse por nada de esto porque todo se gestiona con envíos. Imprimes la etiqueta, llevas el paquete al punto de entrega y listo. El dinero queda retenido hasta que el comprador confirma que ha recibido el pedido en buen estado.
Con Wallapop y los grupos de Facebook sí tuve que quedar en persona con los compradores. Para las entregas en mano elijo siempre un lugar público, preferiblemente durante el día. Un bar céntrico, la entrada de un centro comercial o la puerta de un supermercado funcionan perfectamente.
La primera entrega fue el sábado por la mañana. El chico que compró el móvil llegó puntual, lo revisó en el momento, lo vio en perfecto estado y me pagó en efectivo. Cinco minutos y listo.
La freidora la entregué el sábado por la tarde. Una señora muy simpática que me contó que la quería para su hijo que acababa de irse a vivir solo. Me alegré el doble de que encontrara buena casa.
El Balance Final del Fin de Semana
Te detallo exactamente lo que vendí y lo que gané:
Móvil antiguo modelo medio: 95€
Cámara compacta: 40€
Freidora de aire: 35€
Cuatro prendas de ropa (Vinted): 42€ en total, descontando las comisiones de la plataforma
Total: 212€
Sí, superé los 200€. Y todo eso sin haber gastado un solo euro en nada, sin haber contratado ningún servicio y sin haber salido de casa más que para un par de entregas.
El domingo por la tarde todavía me quedaban cosas sin vender: el segundo móvil, un libro de cocina y unos auriculares. Lo dejé activo y esa semana siguiente vendí el resto. Pero ese ya es otro capítulo.
Lo que Aprendí que Nadie te Cuenta
Hay algunas cosas que solo entiendes cuando lo haces de verdad.
La primera es que el título del anuncio importa muchísimo más de lo que crees. No es lo mismo escribir “Vendo móvil Samsung” que “Samsung Galaxy A52 128GB Negro, perfecto estado, con caja y cargador original”. El segundo anuncio aparece en más búsquedas y genera mucha más confianza.
La segunda es que responder rápido marca la diferencia. Wallapop te muestra a los compradores cuándo fue tu última conexión. Si llevas días sin responder, pareces poco fiable. Yo revisaba los mensajes cada pocas horas y eso hizo que los tratos se cerraran mucho más rápido.
La tercera, y esta me sorprendió: la hora a la que publicas influye. Los anuncios que publiqué el viernes por la tarde y el sábado por la mañana tuvieron mucho más tráfico que los que dejé para el domingo. La gente navega por estas plataformas cuando tiene tiempo libre, que suele ser los viernes y los sábados.
Y la cuarta: no subestimes la ropa. Yo pensaba que vender ropa sería lo más lento y resultó ser una de las cosas más activas. En Vinted hay compradores buscando constantemente y si el precio es razonable, las cosas se mueven bastante deprisa.
¿Vale la Pena el Esfuerzo?
La respuesta honesta es sí, pero con matices.
El fin de semana que te cuento aquí no fue de sofá y series. Dediqué unas cuatro horas en total entre preparar los artículos, hacer fotos, escribir anuncios, responder mensajes y hacer las entregas. No es un trabajo duro, pero tampoco es no hacer nada.
Lo que sí es verdad es que esa misma tarde del viernes, cuando decidí ponerme a ello, no esperaba ganar más de 50€. La cifra final me sorprendió a mí el primero.
Y más allá del dinero, hay algo que nadie menciona: la sensación de ligereza que da deshacerse de cosas que no usas. Casa más despejada, mente más tranquila y cuenta bancaria con un empujoncito.
Si tienes cajones llenos de cosas que llevan meses sin moverse, este fin de semana podrías hacer lo mismo. No necesitas nada especial. Solo un rato libre, el móvil y ganas de ordenar un poco tu vida.
Empieza por una sola cosa. Ya verás cómo enganchas.
¿Has vendido alguna vez cosas por segunda mano? ¿Cuál fue tu experiencia? Cuéntamelo en los comentarios, me encanta leer este tipo de historias.
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